¡¡¡Llegaron los Reyes Magos!!!

¡¡Buenas Noches!!
 
Sé que llego tarde, pero yo también os quiero felicitar el año nuevo. Nunca me gusta perder una buena oportunidad de felicitar a la gente, más que nada porque soy muy besucón. Así que muchos besos de amistad y cariño…
 
Quiero que sepáis que os aprecio a tod@s y quería daros las gracias por ser como sois. Este es un mensaje escrito con el corazón, y no una mierda de esas de copiar y pegar. De verdad, sois el mejor equipo de gimnasia rítmica que uno podría tener.
Vamos, un abrazo, Feliz Año Nuevo 1996.
¡¡Os quiero, chic@s!!
 
Ahora, siendo serios, deseo que este año como muy malo que sea como el año pasado, pero nunca peor. Espero que estos señores os traigan algunos regalitos;
 
 
 
Aun recuerdo la cara que se me quedó cuando hice mi primera carta de Reyes Magos. Solo pedí una cosa y por nada del mundo la acertaríais.
 
Recuerdo que cuando tenía diez años, vi accidentalmente un episodio de mi pequeño pony;
 
 
Entonces me giré para mi madre y le pedí un Unicornio, no os riáis, me encantaba lo que hacia con el cuerno. Aquella navidad esperé como un ceporro inocente a que apareciera el pony por algún lado, pero solo hubo un montón de paquetes de regalo debajo del árbol de navidad. De entre todos ellos, había uno enorme. Se me pusieron los pelos de punta, imaginad la estampa, mis tíos, mis abuelos, mis primos y yo gritando asesinos, que se va a asfixiar el pony como lo habéis metido ahí y cuando abrí el paquete, era un puto ordenador, sin cuerno.
 
 
Fue una decepción. Unas semanas después, llegaron con el pony, de verdad, pero no llevaba cuerno y le dije a mis padres que yo no quería eso, sin cuerno no quería el pony, hasta que mi madre me miró con mala uva, se puso las manos en las caderas y me dijo, -¡Súbete al pony y no te bajes de él hasta que le hayas desgastado las herraduras, que te voy a dar yo unicornio!.


Recuerdo que arrancaba los geranios de las jardineras de casa y se los daba al pony, que os tengo que decir, que le gustaba más mi carne que las flores. Creo que era carnívoro, en cada oportunidad intentaba arrancarme un dedo, una mano o un brazo, vamos lo que a él mejor le venía.
 
Moraleja. Esconde la picha que viene la vieja. Así que, yo os aconsejo que os aguantéis con lo que os hayan traído, ya que a caballo regalado no le miréis el diente.

Y ahora, nuestros regalillos atrasados de Reyes; del petate de nuestras Reinas Magas… Aniki, Roxx, Clau y la paje Pervy.





Sinopsis


 


Por orden del rey…

 

Llamado ante el nuevo rey, el Laird Artúr se sorprendió al ver a su viejo amante caminar a través de la puerta. Su ira se encendió cuando el rey mandó que se aparearan y fortificaran sus fronteras al norte. Él tenía el corazón roto cuando descubrió que su nuevo compañero no tenía ningún recuerdo de su tiempo juntos. ¿Puede perdonar a Dainéal y dejar atrás el pasado para construir un futuro o la voluntad de su extremo resentimiento es todo lo que podían tener antes de que comience?
El Laird Dainéal se resiste a ser obligado a aparearse, especialmente a un hombre que sabe tiene que estar loco. A pesar de lo mucho que insiste Artúr que se han conocido antes, Dainéal no tiene memoria del hombre.
Y él habría recordado a un hombre que fuera tan sexy que hacía doler los dientes de Dainéal.
Ante el mandato de su rey para establecer un bastión en el norte, Artúr y Dainéal tienen que luchar no sólo con su pasado, también con los que quieren evitar su futuro.
Cuando la traición viene de dentro, el vínculo entre ellos puede ser lo único que los salve.

 

 
Y aquí el otro, con muchísimo cariño de Pervy y de este servidor.
 

 

 


La Caridad Comienza en Casa


Quinn cerró la pesada puerta tras de sí y giró la llave en la cerradura. Sus manos estaban encajadas en gruesos guantes, pero él hacía rato que no sentía sus dedos. ¿Quizás el debería haber invertido este año en un nuevo abrigo? Camille le había estado diciendo durante años que el abrigo iba a acabar cayéndose a pedazos, pero él no le había hecho caso. Los últimos años, el invierno había sido suave, uno de los beneficios del calentamiento global, siempre bromeaba, pero este año, el invierno llegó temprano y probablemente se mantendría del mismo modo durante dos años más. Quinn no podía esperar hasta la primavera. O al menos, hasta las rebajas de invierno.

 

Temperaturas bajo cero también significaba casa completa. No es que hubiera alguna cama libre cuando era verano, pero Quinn odiaba negarle algo a las personas, especialmente a partir de ese mismo año, por alguna razón, vio a muchos papás solos con niños pequeños. Aunque él había crecido en diferentes hogares y ahora trabajaba en uno, la peor parte del día era cuando tenía que cerrar la puerta en la noche y decirle a la gente todavía guardando cola donde quedaban las otras casas refugio, a las cuales probablemente cuando llegaran ya sería demasiado tarde para encontrar sitio. Conocía muy bien lo que era dormir en la calle cuando la nieve estaba cayendo.

 

 
 
 
 

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